La educación tecnológica determina una comunicación e interacción con el medio, por lo que a través del lenguaje comunicamos las intencionalidades de nuestra acción con los otros

Nota informativa mesa

11 diciembre, 2020

Alfabetización tecnológica constante, no hay escapatoria, se requiere un perfil profesional que disponga de competencias y de docentes con habilidades en el uso y manejo de las plataformas

La mesa temática número uno, denominada: “Nuevas realidades tecnológicas en América Latina y El Caribe en la era de la digitalización y del COVID 19 y su aplicación en la Educación Tecnológica” que hace parte del seminario “Educación Tecnológica Superior en Universidades Jesuitas en tiempos de Pandemia”. Sesiono el día de hoy, dando inicio con la participación del Lic. Marco A. Luis Jiménez de la Universidad Obrera de México, quien compartió que toda innovación tecnológica responde a cada etapa socio histórica de la humanidad, como las revoluciones industriales. En este momento nos encontramos en la 4ta. revolución industrial 4.0 y citó al sociólogo Zygmunt Bauman para argumentar que la sociedad líquida de la modernidad genera nuevas reflexiones sociopolíticas y desafíos que enfrentar.

Con la llegada de la pandemia nos vimos en un escenario que modificó todo y teníamos que usar las nuevas tecnologías y no sabíamos cómo hacerlo. Algunos retos que identificamos es que frente a la virtualidad nuestros estudiantes no tenían las mejores condiciones para tomar las clases o presentar las tareas. No tenían acceso a la conectividad, esto generó emociones y sentimientos de enojo y frustración, sin embargo, hicimos lo posible por ayudar a nuestros jóvenes. Con esta situación, ubicamos la necesidad de alfabetización tecnológica constante, no hay escapatoria, se requiere un perfil profesional que cuente con dichas competencias y un equipo docente con habilidades en el uso y manejo de las plataformas y apps para la educación virtual.

Finalizó señalando que hay muchos retos hacia adelante en el tema de la educación y la tecnología, entre sus recomendaciones comentó que no hay que resistirse a los cambios ni a la tecnología, verla como herramientas de apoyo a la docencia con creatividad y pertinencia, aprender a usar el lenguaje de los jóvenes, entender que somos generaciones diferentes en un mismo mundo cambiante, por lo que, promover que la tecnología sea aprovechada con fines académicos más que recreativos será un gran salto y acierto para nuestras universidades en tiempo de pandemia.

La segunda participación estuvo a cargo del Dr. Jorge Luis Flores del Tecnológico Universitario del Valle de Chalco, quien inició su exposición citando “… El ser humano, para vivir libremente, debe conocer las imperiosas leyes de la naturaleza, las propiedades de la ilimitada racionalidad, las formas de la sensibilidad y los límites y alcances del lenguaje que todos los días utiliza…” Eduardo Zeind (2019).Para dar paso a las preguntas ¿la filosofía es enemiga de la economía digital?, ¿cuáles son los límites de la libertad? De esta manera, expresó que la libertad para depredar, destruir, alterar y quebrantar el orden natural se debe contrarrestar, a través de educación y formación en desarrollo humano sustentable y sostenible, energías renovables y bioenergías. Lanzó una tercera pregunta ¿Qué tendríamos que estar haciendo para evitar la deforestación y la depredación de bosques y selvas? A lo que respondió que esa libertad que tiene el ser humano para conocer, vivir, experimentar, de la propia e intensiva, satisfactoria manera, por aquello a lo que es sensible, susceptible, apto y competitivo.

La educación tecnológica determina una comunicación e interacción con el medio, por lo que a través del lenguaje comunicamos las intencionalidades de nuestra acción con los otros. Señaló, que con la vida tecnológica en la que hoy estamos, en términos académicos el lenguaje se ha ido modificando y reduciendo a menos palabras cada vez entre los jóvenes estudiantes, al mayor uso de emojis. Mencionó: “La mayoría de los jóvenes de la actual generación se comunican con 300 palabras, es decir, apenas el 1.34 %, y de estas 300 expresiones lingüísticas; 78 son groserías y 37 en promedio son emoticones”.

Finalizó mencionando que “la perversión del lenguaje que nos muestra Armando Miguel en su obra homónima que exhibe, con chispa y escarnio, los destrozos que estamos viviendo del habla castellana, no a causa de la actual generación, sino la degeneración de nuestro idioma que se da principalmente por las clases cultiparlantes, los comunicadores y comunicólogos, youtubers, influencers, blogers y protagonistas del tic toc, y amateurs de la filmografía popular, que se reproducen incesantemente en redes sociales y web, gracias, especialmente a las tecnologías de la información y que determinan las realidades tecnológicas en las que estamos inmersos”. Puntualizó que es importante que desde las universidades se promuevan las competencias en la expresión oral y escrita, pues, “nuestra propia libertad estará determinada por nuestro lenguaje, por esa cualidad única de construir, viajar, imaginar, soñar y reproducirnos intelectualmente”.


Elaboró: Luz Pérez

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